El pecho apretado.
El insomnio.
Las lágrimas que llegan sin saber por qué.
No es solo estrés. No es solo cansancio. Es algo que llevas cargando desde mucho antes. Y tiene nombre.
En 2 horas y media vas a soltar algo que llevas cargando años. No en semanas. No en meses. Ese mismo día.
Paz, alivio y algo que quizás nunca has sentido: el permiso de soltarlo todo.
Te doy 100% de garantía. Si no sientes ningún cambio al final del taller, después de aplicar todas las herramientas, te devuelvo tu dinero sin hacer preguntas.
QUIERO MI LUGAR EN EL TALLER
CUÁNDO
Viernes 5 de junio
7:00 PM - 9:30 PM (Utah)
HORARIOS EE.UU.
• 6 PM California
• 8 PM Texas y Chicago
• 9 PM Florida y Nueva York
ACCESO
En vivo por Zoom.
Lugares limitados.
Sin grabación disponible.
Es a ti a quien le estoy hablando
Lee esto. Si algo aquí te resuena, quiero que sepas que no estás sola — y que hay una razón exacta por la que te sientes así.
Léelo hasta el final. Si sientes que es a ti a quien le estoy ablando, llegaste al lugar indicado.
- Te despiertas cansada antes de que empiece el día. Ya desde la mañana sientes el peso de todo lo que tienes que hacer.
- El pecho apretado es tu compañero de todos los días. A veces sientes que no puedes respirar bien aunque el doctor te dice que estás bien.
- Llevas años aguantando lo que sabes que ya no debes aguantar. En tu trabajo. En tu casa. En tu relación. Y te preguntas si siempre va a ser así.
- Lloras con facilidad — una canción, una película, una llamada con tu mamá — y te da vergüenza que alguien te vea.
- Dices que sí cuando por dentro quieres decir que no. Y luego te quedas con el coraje de haber puesto primero a los demás.
- Tus hijos, tu familia, tu trabajo — todos tienen tu atención. ¿Y tú? ¿Cuándo cuidas de ti?
- Ya viste videos en Youtube. Ya fuiste al psicólogo. Leíste libros. Tomaste pastillas para la ansiedad. Y te sigues sintiendo igual.
- A veces en las noches piensas: ¿por qué a mí? Y no sabes si es tristeza, enojo o frustración… o las tres cosas juntas.
Ahora veamos lo que siente tu cuerpo
El nudo en la garganta que aparece cuando quieres hablar y no puedes hacerlo.
El cuello y los hombros tensos que ya se sienten parte de tu día a día.
El dolor de espalda que nadie entiende por qué lo tienes, si el médico no te encuentra 'nada'
Las noches en las que das vueltas, o te despiertas a las 3 AM y tu mente no para de pensar.
No estás exagerando. No estás loca. No es tu culpa.
Si te reconociste en algo de lo que acabas de leer, bienvenida, querida. Este refugio es exactamente para ti.
¿Por qué sientes todo eso?
La respuesta está en tu niña interior.
La niña interior es la parte más profunda de ti — la que vivió todo lo que viviste cuando eras pequeña o adolescente. Los miedos, los silencios, lo que te enseñaron sin palabras, lo que tuviste que cargar antes de tiempo. Esa niña sigue dentro de ti. Y cuando sus heridas no han sido sanadas, dirige tu vida hoy — tus reacciones, tus decisiones, tus relaciones — sin que tú lo notes.
¿Qué son las heridas emocionales de la infancia? Son las experiencias dolorosas que vivimos de niñas o de adolescentes: esas situaciones que viviste que fueron tan fuertes que te marcaron por dentro, que dejaron huellas de sufrimiento y dolor, emociones que no supiste cómo sacar de ti — como la tristeza, el enojo, la vergüenza, la ira o la impotencia. Todo eso se queda guardado en tu interior. Y es importante, mujer, que tú y yo trabajemos para poder procesarlo y sanarlo, porque si no lo hacemos, todo lo que aparentemente se quedó en el pasado puede seguir dirigiendo tu vida desde lo invisible y afectar directamente tus relaciones, tus decisiones y cómo te relacionas con la vida y contigo misma.
Esas experiencias quedaron grabadas en tu cuerpo y en tu mente, y hoy se expresan como ansiedad, insomnio, baja autoestima o relaciones que te duelen.
Detrás de cada mujer que vive con ansiedad sin saber por qué, hay una niña interior que nunca se sintió segura en su propia casa o en su propia piel.
Detrás de cada mujer que vive con ansiedad sin saber por qué, hay una niña interior que nunca se sintió segura en su propia casa o en su propia piel.
Detrás de cada mujer que vive con ansiedad sin saber por qué, hay una niña interior que nunca se sintió segura en su propia casa o en su propia piel.
Detrás de cada mujer que vive con ansiedad sin saber por qué, hay una niña interior que nunca se sintió segura en su propia casa o en su propia piel.